A propósito de: “Y ahora quiere que me ponga ropa cara, Balenciaga, Gucci, Prada“, “Ropa Cara” de Camilo. Algunos se preguntan, ¿qué implicaciones legales hay entre las marcas y las letras de las canciones?

Una práctica de vieja data, y que actualmente sigue vigente, en la música mainstream es la inclusión en sus letras de nombres de marcas reconocidas. En años recientes, se ha vuelto tendencia referirse a marcas de ropa y accesorios de lujo. Algunos ejemplos: del pasado el clásico de 1964 del cantautor brasilero Roberto Carlos “Mi Cacharrito”, que decía “mandé mi Cadillac al mecánico hace días”; de principio de siglo recuerdo “Mi Primer Millón” de Bacilos; el insoportable hit viral de 2017 del rapero estadounidense Lil Pump “Gucci Gang”;  y, recientemente en 2021, la canción “Ropa Cara” de Camilo.

¿Qué implicaciones legales tiene poner dichas marcas famosas en la letra de una canción? ¿Es “legal” hacerlo? ¿Se debe pedir licencia o permiso a alguien? ¿Puede una empresa lograr que me condenen a pagar por incluir su marca en la letra de una de mis canciones? Pretendo dar algunas respuestas tomando como referencia mi interpretación del derecho Colombiano. 

En principio hay que hablar de la relación conceptual, desde la ley, de las marcas, como signos que identifican productos, y la música, la cual es conflictiva. Una marca, según la Ley aplicable en Colombia se define como “cualquier signo que sea apto para identificar productos o servicios dentro del mercado”. Con esta definición, la música queda en una zona gris, puesto que si bien es una expresión artística, también se mercadea como un producto.

Esta contradicción se resuelve (medianamente) al ver que las normas de Derecho de Autor y Derechos Conexos en Colombia han definido expresamente a las composiciones musicales (que cubren a la sección musical de una canción) y a las obras literarias (que cubren a la letra de una canción) como “creaciones del espíritu”, y como obras protegibles por el derecho de autor. Los fonogramas, donde se fijan las canciones, se definen como fijaciones, exclusivamente sonoras, que son protegibles por los Derechos Conexos. También, las categorías de productos protegidas por las marcas, definidas por el arreglo de Niza, nunca definen a las composiciones musicales como productos identificables por una marca. 

Por esto, si bien en la práctica las canciones y los fonogramas son el producto que mercadea un artista dentro de su actividad económica, legalmente se les considera “obras” protegibles por Derecho de Autor o como objetos de protección por Derechos Conexos, y no como productos identificables por una marca. 

Con las anteriores consideraciones, puedo proponer algunas respuestas preliminares a las preguntas planteadas arriba:  

(i) Respondiendo las dos primeras preguntas, un artista, en principio, puede nombrar a una marca reconocida dentro de sus canciones, puesto que el uso que está haciendo del nombre de esa marca en su lírica, no se hace a título marcario, es decir que, por ejemplo, no se está incluyendo el nombre de “Balenciaga” para identificar un producto protegido por dicha marca, como una camiseta o un bolso, sino como parte de una obra artística, u “obra del espíritu”, que además no se le considera como un “producto”.

Por ende, si es “legal” que un artista mencione a la marca que quiera dentro de su canción. 

(ii) Por la misma razón, y respondiendo las dos últimas preguntas, un artista, en principio, no tiene por qué pedirle permiso a una compañía para incluir el nombre de una de sus marcas en la letra de su canción. No debe pedir ninguna licencia, ni tendría por qué pagarle ningún tipo de royalty a futuro. 

Finalmente, considero que sería muy difícil que una empresa titular de una marca, que sea mencionada por un artista en su canción, pueda reclamar exitosamente, por vía judicial, por medio de una demanda de infracción marcaria, esa referencia lírica.

La razón para todas estas conclusiones, como vimos, es que las canciones, legalmente, no se consideran productos que podrían ser protegidos por una marca registrada. Por ende, mencionarlas en una canción no se constituye como un “uso de marca” según lo dispuesto explícitamente en la ley, por ende no habría lugar a que una empresa pueda reclamar, por ejemplo, a Camilo Echeverry, por incluir el nombre de su marca en una de sus canciones.

El análisis de interpretación legal aquí presentado, es extremadamente corto para la palabrería que acostumbramos los abogados, sin embargo, considero que es una base interesante para cuestionarnos más a fondo la relación, no solo artística, sino legal, entre la lírica de las canciones, y las marcas.

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